Llevaba tiempo pensando escribir esta entrada, pero no me animaba a hacerlo. Finalmente como
Al Carbon y
Rob Rex escribieron más o menos sobre el tema esta semana decidí que era ya hora de hacerlo. Así que esta entrada culmina lo que denomino la semana de la xenofobia en La Acera.
Interesantemente parte del ímpetu de escribir esta entrada ahora origina en un evento ocurrido en una acera en Santurce. Estábamos reunidos, en Café Hacienda San Pedro, con nuestro súper programador, un Drupal gurú/freak, Al Carbon y yo discutiendo detalles del upgrade inminente del website de La Acera. (Viene por ahí gente en uno o dos meses.) Como era una conversación bastante técnica y el 99.9% de los términos de computadora surgen del ingles la conversación se dio en ingles. No me vengan o joder los hispanófilos con ordenadores y redes y zanganadas. Entonces como hablábamos en ingles adentro de el café cuando salimos seguimos hablando en ingles. En eso cruzamos la calle y al llegar al otro lado escucho a un idiota gritarme desde su carro “estamos en Puerto Rico”.
Al asno que conducía el carro le molestó que yo me atreviese a cruzar la calle y lo hiciera esperar tres segundos, claro rápido que me pasó tuvo que frenar porque el carro al frente del suyo estaba parado. Sin entrar en esta discusión mucho, ¿cual es el problema existencial de la gente en Puerto Rico que les impide entender que cuando entran a una zona urbana están en calles y no en autopistas? ¿Por qué no les entra en la cabeza que los peatones tienen el derecho de paso en la ciudad? Volviendo al tema central, miremos lo que el animal me dijo como regaño: “estamos en Puerto Rico”. ¿Que carajo significa eso? ¿Que se supone que yo como el extranjero que el percibió piense sobre lo que el me dijo?
Si tomamos la oración como un simple recordatorio de que estamos en Puerto Rico esta es realmente una gran perogrullada. Entonces, es bastante obvio que el significado de la proposición no es lo que denota sino lo que connota. El contexto de la oración es lo que tiene que conducir la búsqueda de su sentido. El que la expresó, en forma de regaño, a alguien que cruzaba la calle. Entonces, ¿por qué no decir: “¡Cabrón mira cuando cruzas la calle!”, en vez de recordarme que estamos en Puerto Rico? El comentario fue diseñado para incomodar a una persona no por lo que hizo (cruzar la calle en todo su derecho de cruzar la calle), sino por quien el pensaba que la persona era. El conductor xenófobo pensó que mejor que criticar lo que hice era criticar de donde era. Claro él, incorrectamente, decidió que yo no era puertorriqueño. No estoy completamente seguro de si este juicio fue solamente el resultado de que no hablara “cristiano” o eso y de la combinación algunos otros factores.
El utilizar la frase como amonestación intenta tirar una linea entre él, la persona que pertenece aquí, y yo, el que no pertenece aquí. Esto es una forma de implicar que el tiene la autoridad de decirme como se van a hacer las cosas aquí y de decirme que aquí él es superior a mí. Es un lenguaje nativista y exclusivista donde el origen nacional es altamente determinativo del valor de una persona. Claro siempre es posible que me hubiese dicho que estamos en Puerto Rico porque pensó que yo era británico y me quería recordar que aquí se conduce en el lado derecho y no el izquierdo, pero lo dudo, lo dudo mucho.
El uso de este lenguaje xenófobo y etnocentrista permite transformar a los seres humanos en otros, en objetos, a los que se le puede negar su humanidad y por ende su valor intrínseco. Ahora se preguntan o exclaman algunos: “¿No estas exagerando #3?” No, no exagero en lo más mínimo, bueno quizá un poco. El lenguaje nacionalista puertorriqueño por mucho tiempo a sido un lenguaje esencialista que tira lineas arbitrarias sobre que se permite dentro de la puertorriqueñidad y que se excluye. Por ejemplo, si alguien nace y se cría en PR de padres chinos pues entonces esta persona no es considerada realmente puertorriqueña por la ortodoxia puertorriqueñista. El mismo destino le espera al hijo de puertorriqueños que nazca en el exterior. En ambos casos la puertorriqueñidad del individuo será una incompleta y a medias. Será una puertorriqueñidad falsificada.
De aquí, el único paso necesario para pasar a ser un racista retrógrada, es pensar que ser puertorriqueño es inherentemente mejor que ser otra cosa dentro del esquema en el cual se puede ser algo distinto a ser puertorriqueño. Así que si ser puertorriqueño es mejor que, por ejemplo, ser dominicano, el camino a la injusticia esta pavimentado y listo para transitar. La única diferencia entre este esquema y el que permite el apartheid es una cuantitativa y no cualitativa.
Algo iluminativo del comentario dirigido a mi sobre nuestra localización es que el conductor lo hizo en español. A menos de que no supiese ingles, algo muy posible, hacer el comentario en español lo convierte en algo mas de consumo propio que en algo dicho para mi beneficio. Es más aun cuando no supiese ingles es fácil decir algo como “fuck you” o “yankee go home” esas son frases en ingles que prácticamente cualquier persona en Puerto Rico conoce. ¿Cual es el objetivo del insulto y el regaño si lo dice en un idioma que presuntamente yo, siendo un gringo, no entiendo? Como dije anteriormente esta oración es en gran parte algo dicho para consumo propio. El decirlo en español demuestra que el interés del emisor es también recordarse así mismo que estamos en Puerto Rico, que esta es su tierra, que el que manda aquí es el y no yo el invasor el extranjero. Es una forma de auto calmar su inseguridad vis a vis su posición de subordinado. La xenofobia a raíz del sentirse como menos que otro. Por eso es que campañas como “¡Puerto Rico lo hace mejor!” se usan a cada rato. Es la necesidad de lavarnos el cerebro colectivamente para sentir que somos algo, que no somos una mierda. Sobre este fenómeno pienso escribir en el futuro como continuación de lo que he dicho hasta a ahora en esta entrada. Así que “to be continued.”