Todo el que me conoce sabe que tengo un “love affair” con los libros desde siempre. Los libros para mi son como miembros de mi familia. Pero todo el que me conoce, realmente, sabe que tengo una campaña permanente contra la ortodoxia y la vagancia intelectual. Esto explica porque estaba en la librería La Tertulia contento y molesto a la misma vez. Me encanta el sito y sus residentes, pero detesto los visitantes habituales.
La Tertulia por razones sociológicas es un punto de encuentro para los miembros de la “izquierda” puertorriqueña. Un grupo de personas que aun cuando ideológicamente estoy mas cercano a ellos que al centro o la derecha puertorriqueña simplemente no tolero. Son pedantes. Son engreídos. Están totalmente enajenados de las realidades de Puerto Rico y del mundo en general. Básicamente viven en un espacio de ideología pura. Son realmente los peores enemigos de sus propias metas. Su exigencia de pureza por encima de pragmatismo previene que tengan ningún tipo de poder real. Lo cual probablemente no es algo malo de por si. Me da miedo pensar en los abusos que cometerían si tuviesen poder... El problema es que por su culpa muchas causas importantes que podrían avanzarse no se mueven.
Ustedes saben de quien hablo. Ese “intelectual” que se queja del tiempo que otros grupos sociales pierden pendientes en su imagen, pero a su vez esta totalmente pendiente de no tener una vestimenta que lo traicione como parte de la petite bourgeoisie.
El problema central de esta izquierda es el elitismo interminable e imperdonable con el que actúan. Todo momento es una gran oportunidad para sentirse mejor que el otro porque se tiene las posturas ideológicas correctas mientras que el otro no. Son, para permitirme un cliché, más papistas que el Papa. Sus conversaciones son absurdos compendios de prejuicios y golpes de pecho para probar quien en el grupo es el mas ortodoxo. Esto todo es realmente lo opuesto de lo que aparenta ser. La necesidad, o mejor dicho necedad, de probar que son mejores que los demás proviene de la inseguridad de que no lo son.
Esto en función de una voluntad de poder constipada. La izquierda en PR por su propio comportamiento esta fuera del poder. Entonces la única forma de ejercer poder es entre si misma. Es una especie de moral esclava como la que Nietzsche articula en "La genealogía de la moral". La inhabilidad de afectar el mundo exterior los lleva a una interioridad donde la debilidad y la piedad se convierten a fuentes de poder. Si el izquierdista no puede tener poder frente a la sociedad completa, entonces lo tendrá en su sub-grupo a base de un nuevo conjunto de valores donde la mortificación y el martirio proveen ese poder. Es entonces el más piadoso el mas poderoso. Hé ahí un envenenamiento del espíritu y por ende un envenenamiento de la metas del grupo.
Claro, yo no estoy hablando aquí ni de mi, ni de usted mi, obviamente, inteligente lector. Es de aquellos otros izquierdistas no iluminados como nosotros.
El problema es que usan una ideologia de texto como escudo para todo en vez de entender que las ideologias son una guia, pero no un blueprint.
ReplyDeleteNo lo ajustan a las realidades particulares de la isla.
Como dijo el gran Rodriguez-Emma... son socialistas de discotecas
No sólo son ortodoxos,puristas de mierda, sino hipócritas. Ah, y muchos homofóbicos, machistas, católicos de tradición, etc, etc, etc.
ReplyDeleteBull's eye! That was right on target! I think that, just like other social movements, there are the ones who are true believers of certain ideals and work towards them and then there's the people who turn it into a fashion trend. That kind of reminds me of the hippies during the 60's...and the hippie looking people who couldn't care less about peace and civil rights, they just wanted to look hip.
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